
Me declaro mega fan de
El coro de la cárcel (la1). No vi la edición anterior pero ésta me ha enganchado. Es una lástima que se emita tan tarde (lunes, 23.00h). Es fácil creer que la vida díscola de
La Señora (la1) resulta más entretenida y emocionante. Pero es mentira. ¡Estos internos son la leche! Sus historias son duras pero es más interesante verles reaccionar, actuar. Y no me refiero a cuando cantan porque, en el fondo, es la excusa. Es el ejercicio de supervivencia, de integración final. De hecho, los juegos que propone Xavi (el profesor de música) suelen ser más inteligentes que verles aclarar la garganta en el patio. Esta semana, por ejemplo, me conmovió Lourdes. Esta tipa tiene mucho escondido. No hablo de delitos, si no de emociones, sensaciones, dolores... Aún no he conocido su historia pero se me antoja dura y llena de desengaños. Sin duda, es mi preferida. Paqui es un torbellino, uno fuerte y esperanzado. Como Raquel a quién, gracias a las notas y los consejos de Xavi, le vemos mejor la cara: la interna y la externa. El resto de chicas son más discretas. Gabriela es un misterio. Los chicos, en cambio, al ser mayoría, son un gran abanico multiculti. Antonio es el más salao. El gitano de buen corazón que quiso cantar y se perdió en la cuchara. Humberto es el que más me inquieta. Si
El coro de la cárcel fuese una ficción, él podría ser el Dylan
del módulo. De envoltorio rudo pero de corazón sensible. Aunque no logre escribir versos para su canción como el Lobo. Un tipo peculiar éste también. A veces lo imagino trabajando de paleta en los arreglos del baño de casa de mis padres; y, otras, liándola en el bar Manolo. No sé, es como si le conociese. Imagino que ese es el truco de
El coro. Mostrarte realidades no tan

dispares a la tuya y confirmar que las segundas oportunidades se han de dar y aprovechar. Bueno, algunos ya han van por la quinta, como David, ¡un fiera! Escucha, si no, su canción. ¡Un mega hit! Pero no sólo me interesa el contenido, el contenedor está muy elaborado. Me gustan las presentaciones y la combinación de historias (un corista, un interno). Me gusta el cante final. Y, sin duda, me conmueve la frase final: "aquí en la Moraleja, la vida continua". Es un buen programa que debería explotarse más y no sólo catódicamente. Hace unas semanas, estuve viéndolo con mi hermano pequeño y se enganchó a las historias carcelarias, más reales y humanas que las de los hermanos Burrows - Scofield. Los escogidos no son asesinos en serie ni violadores. Quiero decir, sus delitos suelen relacionarse con la droga (tráfico, robo por drogodependencia...), la falta de atención, el abandono, la vía rápida... Escucharles, verles es mejor que cualquier campaña psicodélica del Gobierno. En resumen, que me declaro fan de
El coro de la cárcel y felicito a koma3 por apostar en realidad calitativa.